Adolfo Suárez Perret

 

Adolfo Suárez Campeón Mundial de Billar a Tres Bandas (1961)

Han transcurrido 47 años de aquel importante logro

que dio al deporte peruano: El primer Título Mundial

(21 de abril de 1961)

Por: Luis Valverde  Pando. (Periodista)

Nació un 27 de octubre de 1930, en la ciudad de Lima, Perú, sus primeras tacadas las hizo cuando apenas era un niño, tenía 14 años de edad.

Para muchos entendidos fue un genio de las carambolas, de juego impredecible, poseedor de un gran ataque, excelente capacidad de soluciones y una potente tacada, comparable solo al argentino Ezequiel Navarra, considerada la más potente del mundo.

La gran mayoría de viejos aficionados y ex dirigentes del billar peruano como: Manuel Montesinos, Amadeo Grados Penalillo y Augusto Nanetti, lo consideraron como el mejor billarista peruano de todos los tiempos por su genialidad.

La vida de Adolfo estuvo sembrada de éxitos. Ganó para nuestro país todo lo que se puso en disputa, fue campeón bolivariano, sudamericano, latinoamericano, campeón de Europa, campeón de campeones de América, campeón occidental y campeón mundial.

Dominó todas las modalidades del billar, Suárez era un tipo carismático, humilde. Antes de participar en el campeonato mundial de 1961, ya se había consagrado como campeón bolivariano en Venezuela en 1951 y posteriormente en 1958 había logrado el titulo sudamericano en Uruguay, dejando una grata impresión que lo sindicaba como el futuro campeón.

Muy pocos saben que Suárez pensó retirarse del billar dado que tenia la intención de casarse ese año con Grimanesa Verdeguer. Finalmente fue convencido para que desista de esa idea y así fue, Suárez decidió al final tomar parte en el evento mundial que cambio la historia de su vida.

Por méritos propios había ganado el derecho de estar presente en el campeonato mundial de 1961 a disputarse en Holanda entre el 17 y 21 de abril. En esa ocasión se preparo con la debida anticipación en el tradicional “Club de la Unión “ubicado en la plaza de armas de Lima. Allí entrenaba de ocho a diez horas diarias y lo hacia con sus inseparables amigos Sixto Jáuregui y Jorge Urbina.                                

Sereno sin pedanterías y con voz clara dijo: “muchas gracias por todo y les prometo que haré un gran papel; creo que es mi gran oportunidad y no la dejare pasar. Así lo he prometido a mi país y a mi viejita y lo voy a cumplir “. En los entrenamientos había registrado voladas de 15 y 17 carambolas en una entrada y en partidas con llegada a 60 carambolas las había terminado en 40 y 43 entradas, que le asignaban excelentes promedios.

Suárez viajó solo, no llevaba el uniforme oficial ni la insignia del Perú, lo hizo con muy poco dinero en el bolsillo y con los zapatos un tanto maltrechos.

Suárez inicia su participación en el mundial perdiendo sus dos primeras partidas, ante el Español Joaquín Domingo y el Francés Bernat Siguret.

Estas derrotas fueron muy ajustadas. Su primer triunfo fue ante el campeón sudamericano Enrique Miro de Argentina. Este triunfo fue el que le abrió las puertas de su consagración definitiva. Luego venció al Portugués Egidio Vieira que estaba invicto y con la primera chance para obtener el titulo. Luego supero al Holandés De Ruyter y al Austriaco Scherz, al Holandés Teegelearn y, cerró su participación derrotando categóricamente al Belga Raymond Ceulemans. Victorias que le significaron acumular 12 puntos, los suficientes para quedar en primer lugar en la tabla de posiciones, dejando el segundo lugar para el Portugués Vieira a quien se daba como seguro ganador del torneo.

De esta manera Adolfo Suárez a los 30 años de edad se convertía en el tribandista más joven de la historia en alcanzar la corona mundial. Esa hazaña fue un 21 de abril de 1961 y grabó su nombre en el deporte peruano para la eternidad. Lima se preparaba para una gran recepción, los principales diarios dedicaron grandes titulares. Su arribo fue el 27 y una gran multitud de aficionados, calculada en 5 mil personas fueron a recibirlo. Cuando apareció en la escalinata del avión, una explosión de júbilo estremeció el terminal aéreo. El público rompió el control policial y se lanzó en busca del campeón. Luego una interminable caravana de autos lo acompaño por las principales calles de nuestra ciudad. Suárez llorando de alegría y emoción agradeció con los brazos en alto el cariño que le tributaba su pueblo. 

El domingo 7 de mayo se llevó a cabo en el “Nacional” el encuentro de fútbol  entre Perú y Colombia por las eliminatorias al mundial de Chile 1962. Suárez fue invitado y salvó la tarde. Justo y merecido fue el apoteósico homenaje que la afición peruana le tributó. En el entretiempo del partido las autoridades deportivas invitaron al gran campeón al centro del campo y cuando su figura se hizo notar, comenzaron los aplausos y embargado por la emoción y llorando agradeció con las manos en alto a los 50 mil aficionados que vitoreaban su nombre en las tribunas.  

En la tribuna de honor el ministro de educación, Dr.  Alfonso Villanueva Pinillos le impuso los laureles deportivos en el grado de Gran Cruz, la más alta distinción del deporte nacional. Los aplausos se hacían cada vez más grandes, Suárez levanta los brazos y los aplausos parecían multiplicarse. Luego Miguelito de los Reyes (periodista), ante el pedido del público ubicado en la tribuna de oriente, lo conduce hacia ellos y el respetable comenzó a corear el nombre de Suárez y a aplaudir cada vez con más fuerza. Fue el comienzo de la vuelta olímpica. El inicio de una justa ovación para el deportista humilde que dio todo sin exigir nada.

Fueron 15 minutos de emoción, de recompensa para quien hizo una hazaña en bien de nuestro deporte. La afición sufrida y desanimada por los malos resultados en el fútbol tuvo la oportunidad de dar rienda suelta a sus contenidos gritos de alegría y satisfacción, para premiar a un peruano  que  en  tierras  lejanas  ante  rivales  de  calidad y sin más compañía que su  taco, retornó al Perú con la copa mundial y puso en lo más alto el  prestigio del  deporte  nacional. “ADOLFO SUÁREZ, cumplió con la patria, con la afición y con él; la afición que aplaudió, vitoreo su nombre y lloró de alegría y emoción a su lado”.

¡Honor al mérito, maestro Suárez!

Nuestro querido campeón mundial falleció el 14 de abril del 2001. Un triste adiós para un hombre que dejo una gran huella.

   email: luval29@hotmail.com

EDICIÓN XIII - JUNIO 2008 - AÑO V